Cómo afecta la guerra de precios a la cesta de la compra

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La implementación de estrategias de pricing también entra en juego en los productos del supermercado. De hecho, la guerra por conseguir los mejores precios es aún más dura que en otros sectores debido a la alta concentración de productos comestibles de diferentes marcas y con muy parecidas características. La aparición de nuevas marcas o nuevos modelos de negocio puede amenazar a los retailers del sector, que tendrán que reducir márgenes de beneficio y buscar fórmulas para mantener su cuota de mercado. ¿Qué otras consecuencias pueden sufrir las empresas de productos de primera necesidad?

El primer efecto de entrar en una guerra de precios es la bajada continuada de los mismos, de forma natural en productos estratégicos o a través de promociones. Algunos supermercados online o físicos, para combatir con quienes se anuncian como “los precios más bajos de…”, optan por lanzar ofertas agresivas que llamen la atención de los posibles clientes, arriesgándose a reducir sus beneficios. Para compensar este descenso, algunos comercios suben otros precios de forma silenciosa, especialmente en frutas, verduras y frescos. Esta estrategia puede suponer el descontento y la pérdida de consumidores informados. Por ello, cada movimiento de repricing debe ser muy bien definido en base a estudios de mercado y de la competencia.

Las marcas pueden perder su valor

Las marcas que más apuestan por la innovación y el crecimiento son las que más se verán afectadas por esta guerra de precios. Si deciden entrar en el juego, puede que lleguen a tener que bajar tanto los precios que pierdan su valor añadido y su valor diferencias para los compradores. Debido a esta dura competición algunas marcas ya han tenido que retirase de ciertas categorías porque no podían hacer frente a la oferta de productos vigente. Ante esta situación, el lanzamiento de nuevo productos, tanto en ecommerce como en tiendas físicas, tiene que tener un target específico a quien dirigirse.

En los supermercados, las empresas fabricantes también tienen que enfrentarse al reto de los bajos precios de las marcas blancas. Contra ellas, en la mayoría de ocasiones, la guerra de precios no es viable, dado que sus costes de producción y distribución son más bajos. Por el contrario, una estrategia más acertada es conseguir un buen posicionamiento en el ideario de los clientes. Construir una historia en torno a nuestros productos, llegar a los consumidores de forma sincera y sencilla para ir convirtiendo poco a poco a la marca en un referente en el sector.

El crecimiento de los supermercados online

La guerra de precios de los comestibles es más sutil en los ecommerce, donde los movimientos de dynamic pricing pueden ser más controlados. En la web, no solo compiten los supermercados convencionales que ya disponen de tienda online, sino que los clientes también pueden hacer sus pedidos a compañías jóvenes y especializadas que les llevan ventaja.

Además del precio, en la guerra por dominar este sector también juega un papel clave el tiempo de entrega. Se trata de uno de los factores que genera mayor competencia entre los ecommerce dado que los clientes valoran en gran medida la inmediatez. Es por ello que empresas como Glovo, responsable también de la distribución de alimentos y productos de primera necesidad, se han hecho un hueco en la cadena de distribución.

A pesar de que la introducción de nuevos personajes en este escenario, como es el caso de Amazon, dificulta la rentabilidad de las empresas, marcas y ecommerce deben buscar soluciones creativas que permitan el crecimiento de sus ventas y la fidelización de sus clientes.


Guerra de precios
Angela de la Vieja
Content Manager
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