Qué es el quick-commerce y cómo fija los precios

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El quick-commerce es una nueva modalidad de comercio online en la que los vendedores entregan los pedidos a los usuarios en un reducido margen de tiempo. Este tipo de envíos, que experimentó un fuerte crecimiento durante la pandemia de Covid19, busca responder a las necesidades de los consumidores más impacientes. En este sentido, las tiendas de quick-commerce con mayor capacidad logística pueden gestionar la entrega garantizada de los productos incluso en tiempos de entre 10 y 30 minutos. Algunos ejemplos de ello son Glovo, Gorillas, Uber Eats o el servicio de reparto inmediato de Amazon. A pesar de sus beneficios, el también llamado q-commerce requiere de un estricto control de los precios y de una serie de factores clave para funcionar de forma óptima. Te los explicamos a continuación.


Qué necesitas para implementar el quick-commerce en tu negocio 

Lo primero que debes tener en cuenta es que el quick-commerce se suele aplicar a retailers de productos de primera necesidad, como consumibles o artículos para el hogar. Productos que el usuario necesita de forma casi inmediata, como ocurre con los servicios de comida a domicilio. A partir de aquí, para cubrir las necesidades de los consumidores, debes contar con un sólido sistema logístico compuesto por: 

  • Centros de distribución: deben estar ubicados lo más cerca posible de la zona de reparto establecida. Para ellos, estos negocios pueden contar con: 
    • Locales propios reconvertidos en centros de distribución o dark stores
    • Alianzas estratégicas con comercios locales que servirán como proveedores al negocio. En estos casos, el negocio actúa como servicio de reparto, ya que vende los productos de un tercero.  
  • Flota de repartidores o riders: equipo de reparto que puede ser propio o subcontratado a una empresa dedicada a ellos en exclusiva, como es el caso de Deliveroo. 

Para cumplir con los tiempos de envío pactados con el cliente, por lo general en torno a las 2 horas, es esencial una adecuada coordinación entre el centro de distribución y los riders. Además de realizar un férreo control del inventario a través de herramientas automatizadas que faciliten la gestión de la demanda online.

Q-commerce

Consejos para la fijación de precios en los quick-commerce 

La rentabilidad de los q-commerce puede ser complicada de lograr si no se sigue una estrategia de precios adecuada. La principal dificultad reside en que los usuarios compran muy pocos productos y de forma esporádica. El lado positivo se encuentra en que, dado que son consumidores que priorizan la rapidez de entrega por encima de otros factores, van a ser menos sensibles al precio de los artículos. Así, según el Estudio Anual de e-Commerce 2020 de IAB Spain, los plazos de envío tienen un peso casi tan importante como el precio para estos usuarios. Su principal preocupación es recibir los productos en el tiempo estimado. 

En este escenario, siempre que se ofrezca una buena experiencia de compra, es posible realizar una fijación de precios altos, de tal forma que, una vez compensados los gastos de producción y logística, el margen de beneficio contribuya al crecimiento de la marca o retail. En el caso de contar con comercios locales como proveedores, puedes valorar la suma de una pequeña comisión por la gestión del envío con el objetivo de mantener dicho margen de beneficio. 

Para asegurarte de que tus precios son siempre competitivos, puedes disponer de herramientas de pricing con las que monitorizar tanto los precios propios como los de la competencia. Así podrás adaptarte a los cambios en la demanda y la oferta y adelantarte a los movimientos de los competidores, esencial en esta modalidad de venta online en la que la rapidez marca el éxito.

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